sábado, 11 de febrero de 2012

¿Decimos lo que pensamos?

Todos nosotros, tenemos nuestras propias opiniones de los demás, de nuestros amigos, de nuestra familia, del mundo que nos rodea... pero en la mayoría de las ocasiones no expresamos o manifestamos aquello que verdaderemente sentimos, tendemos a distorsionar nuestras opiniones y pensamientos o producir mentiras, escondiendo lo que realmente creemos, pero ¿Por qué no lo hacemos? ¿Tenemos miedo a que no sea lo correcto y lo único que queremos es "regalarles los oídos a los demás"?¿Qué es mejor, cambiar lo que verdaderemente pensamos y manifestar aquello que sea más correcto, o ser sinceros e ir hasta al final con lo que pensamos y discutir las distintas opiniones y puntos de vista?

Voy a poner un ejemplo muy sencillo, que nos ha pasado a todos: Un amiga nuestra se ha comprado un vestido exclusivamente para la fiesta de fin de curso, ella está muy ilusionada y te pide tu opinión, tu por más que la miras piensas que ese vestido no es correcto para ir a una fiesta tan famosa, ya que no le queda bien, no es bonito, es muy llamativo... pero a la hora de la verdad, cuando tenemos que hablar ¿ Por qué no estamos seguros de que decirle? Es cierto, que el hecho de decirle la verdad, conlleva el miedo de que se enfade por tu opinión, puesto que ella está muy bien con él y no ve nada malo, pero si te callas, ella estará conforme ya que le has dicho lo que ella quería oír, mientras que ella está contenta pensando que va guapísima, tu sentirás que va  haciendo el ridículo, en cierta medida por no haber tenido el valor de decírselo ¿ Cuál es la opción correcta?
En este caso, las opciones se disparan, un grupo de personas, le dirán la verdad, sin miedo a lo que la otra pueda pensar, ya que necesitan ser sinceros, otras optarán por callarse y no amargarle la noche,
¿Por qué total quién va a ser si le has mentido o no?, y por último estarán aquellas que le darán una versión parecida a lo que piensan, "adornarán" sus pensamientos, restándole importancia, con buenas palabras... Decir o no decir....

El ejemplo anterior, es algo muy simple, pero siempre hay personas que le dicen a los demás lo que piensan, sin importarles si aquellos se va a enfadar o molestar con su opinión. Ésto hace que en muchas ocasiones, cataloguemos la sinceridad como algo negativo, criticamos a los que van de frente diciendo todo lo que piensan, ya que quieren sentirse bien con ellos mismos.En otro extremo, están aquellos que dicen y demuestran lo que los otros quieren ver y oír, dejan a un lado su propia personalidad, para ser en cierta medida esclavos de los demás, deciden prescindir de sus pensamientos y opiniones. En cambio, a estas personas las catalogamos como falsas e hipócritas.

La principal raíz del problema, es la siguiente, la inseguridad que tenemos en nosotros mismos. Aquella persona que vaya de cara, diciendo todo lo que piensa a cualquiera, sin miedo, sabrá que da cada paso seguro, porque está segura de sí misma, no tendrá ningún temor a lo que pueda suceder después. Mientras que aquella que es cierta medida falsa, que no dice lo que piensa, es porque no está segura de sí misma, piensa que pude fallar a los demás y tener conflictos, con ellos, prefiere regalarles los oídos a los demás, por miedo a fallarles, ponerse en ridículo o quedarse solo.

Ahora bien, debemos saber controlar nuestra propia sinceridad, debemos darle una oportunidad a los demás, sabiendo en que momento nos tenemos que callar y cuando tenemos que hablar. Pero lo importante es tener seguridad en nosotros mismos e intentar no ser falsos con los demás.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿Podemos conocer la realidad tal como es en sí misma?

Para poder responder correctamente a esta pregunta debemos definir los términos, conocer y realidad. Conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales, la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas, y la realidad se define como lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico y lo ilusorio. Según esta definición, conocer la realidad es muy sencillo, ya que es todo aquello que no sea fruto de la fantasía o la ilusión. Pero ¿Podemos conocerla tan fácilmente? ¿Cómo podemos saber que algo es real? ¿Cada uno tiene una visión distinta de la realidad?
Obviamente, esta pregunta no es tan fácil de responder, ya que durante toda la historia del pensamiento filosófico, los grandes filósofos han intentado reflexionar sobre la realidad, sin llegar a una conclusión común. Existen opiniones opuestas, para unos si es posible conocerla y para otros no.
Todos cuando hemos sido niños, hemos pensando que los personajes de dibujos de nuestra época, existían, para nosotros eran reales. En carnaval, nosotros creíamos que veíamos a Spiderman, a Pluto… mientras que para los adultos eran simplemente personas disfrazadas. Como se puede ver, cuando somos pequeños conocemos la realidad de una forma muy diferente a como la conocen las personas mayores. Estas formas distintas de entender la realidad, pasan desapercibidas, ya que se recurre a la inocencia de los niños.
Otro ejemplo, para nosotros el cielo es azul, pero puede que ser que para una persona daltónica el cielo sea rojo. Ambos ejemplos, demuestran que la realidad no es conocida de la misma forma por todos.
Pero, sin centrarnos en enfermedades o en experiencias de nuestra infancia, en la actualidad existen muchas opiniones diversas en torno a la religión católica, puesto que cada una tiene su manera de ver la realidad. Una persona cristiana, cree totalmente en Dios, para ella es real, mientras que para una persona atea, Dios no es existe, no forma parte de su realidad. Cómo se puede ver cada uno conoce la realidad de una forma, no existen unos modelos, a los cuales nos tengamos que ajustar.
Conocer la realidad es una tarea muy difícil, incluso aquello que pensamos todos que es real puede ser que no lo sea, por ejemplo todos estamos totalmente seguros, que el agua está formada por hidrógeno y oxígeno, pero puede ser que en el futuro se descubra un nuevo elemento químico que forme parte del agua.
Como he dicho anteriormente, nosotros no podemos agarrarnos o sujetarnos a una ciencia empírica, como lo filosofía, para saber si podemos conocer o no la realidad, puesto que existen opiniones muy dispares desde enunciados tales  como las cosas son como son, en el que se afirma que si podemos conocer la realidad, puesto que algo es real, tal y como lo vemos, a enunciados  como la realidad es una creación mía, es decir, nosotros creamos o establecemos nuestra propia realidad.
Cómo se puede ver, éste es uno de los temas con opiniones muy diferentes, cada uno tiene su punto de vista. En mi opinión, no se puede conocer la realidad tal como es en sí misma, puesto que exceptuando las deducciones obtenidas por las ciencias formales, como las matemáticas(ejemplo: Todo el mundo está de acuerdo en que dos más dos son cuatro), cada uno tiene su forma propia de ver la realidad, hecho que en muchas ocasiones lleva a conflicto.
La realidad no se puede conocer, únicamente debemos fijarnos en todas las visiones distintas que existen de ver o conocer la realidad, y establecer nuestra propia realidad, y lo que verdaderamente conocemos, siempre respetando la formas de ver la realidad de los demás.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Exigencias?

Ilusiones, expectativas, deseos, ganas de luchar, esfuerzo... y todo esto de repente se convierte en derrota, desilusión, cansancio, tristeza, depresión... Todos nosotros en muchas ocasiones, nos hemos establecido algunas metas en nuestra vida, algo que deseamos cumplir y alcanzar de cualquier forma y que inevitablemente ha acabado mal y en algunos casos lo hemos conseguido cumplir, pero con un gran cansancio. ¿Es bueno exigirse? ¿Debemos establecernos poco a poco unos límites e intentar cumplirlos? ¿Por qué no exigirnos, si podemos dar más de nosotros mismos?
Cada uno de nosotros, en los estudios o en el trabajo, nos hemos propuesto una meta, algo que esperamos cumplir, por ejemplo, hablo por mí, ahora mismo estamos estudiando 1º de Bachiller, y todos nosotros somos conscientes, de que todo lo que hagamos este año influirá en nuestra nota media. Por lo que la mayoría, intentamos dar lo máximo de nosotros mismos, estudiando todo lo que podemos para hacer un examen, y centrándonos al máximo, pero ésto poco a poco nos va agotando, al principio empezamos con mucha energía pero conforme pasa el tiempo nos vamos rindiendo, y todo ello se debe a que nos exigimos demasiado. Sin darnos cuenta, nos vamos obsesionando poco a poco, queremos cumplir con todas nuestras metas y deseos, pero no sabemos llevarlo con calma, todo esto se debe a que queremos ganar.

Ahora bien, hay casos en los que nuestra propia exigencia puede perjudicarnos, por ejemplo muchos han arriesgado su vida o incluso la han perdido por ellos mismos. Por ejemplo: un buceador profesional se esfuerza muchísimo en su trabajo, y en muchos casos se ha exigido alcanzar una cierta profundidad, la que en algunas ocasiones, no ha conseguido y como consecuencia ha obtenido la muerte.

Pero la exigencia, no siempre es negativa, muchos han alcanzado puestos muy altos en su vida profesional o personal gracias a ella. Todos conocemos a algún deportista famoso que ha llegado a la fama o al éxito por su propia exigencia, por estar siempre al pie del cañón, esforzándose, dando lo mejor de sí, entrenándose como si le fuera la vida en ello, solo por que es su meta, es su sueño, y como ve que lo va consiguiendo se va exigiendo cada vez más y más, y al final, afortunadamente, lo consigue.

El tema de la exigencia, siempre suele traer diferentes conflictos, debido a la gran variedad de opiniones que existen al respecto. Siempre, están aquellos que piensan que la exigencia es mala, es decir, que lo mejor es vivir la vida, sin esforzarnos ni marcarnos unos límites, lo que tenemos que hacer, es actuar como pensemos en cada momento, sin preocuparnos en las exigencias, haremos lo que podamos. En cambio, están aquellas personas que se exigen diariamente, tanto en su vida profesional, personal, familiar... porque para ellos la exigencia, nos permite mejorar como personas, crecernos y mejorarnos a nosotros mismos, para ellos la vida no tendría sentido, si no intentamos mejorar, esforzarnos y conseguir aquello que tanto deseamos obtener. ¿Entonces la exigencia es buena o mala?

En mi opinión, la exigencia siempre es buena, ya que nos permite mejorar, y hace que estemos más formados, pero todo esto hay que hacerlo dentro de unos límites, no es necesario que no lo tomemos tan en serio que haga que nos obsesionemos. Como todo, debemos saber dosificarlo, ser conscientes de cuando debemos parar y sobretodo aceptar bien la derrota, evitando caer en el enorme error de pensar, que no sabemos hacer lo que nos gusta y que nos hemos establecido, y que por tanto no valemos para nada. La exigencia, es buena dentro de unos límites.

viernes, 20 de enero de 2012

¿Por qué pensamos tanto las cosas?

Indecisión, nervios, inseguridad, falta de confianza en si mismo, duda... todos nosotros pasamos por estos estados a diario.Simplemente cuando tenemos que decidir entre una cosa y otra o incluso cuando pensamos en algo que ya hemos realizado antes. Pero, ¿para qué nos sirve pensar tanto en algo, que incluso , a veces no tiene solución o importancia? ¿ Actuaremos así, mejor, ya que vemos los beneficios y perjuicios? ¿ Por qué está mal dejarnos guiar por lo que sentimos en cada momento, sin preocuparnos por las consecuencias?

Es cierto, que hay decisiones o situaciones, que debemos pensar y meditar, por ejemplo, el hecho de casarse, debes estar segura,si es posible al 100% por 100%, que ésa es la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida, por lo que se necesita mucho tiempo, para conocerla y darte cuenta de lo que verdaderamente quieres. Pero todos hemos tenido " verdaderos cacaos mentales" por algo que no tiene nada de importancia. Por algo tan simple como, me compro esta camiseta o la otra, salgo o me quedo en casa. En todas estas situaciones, intentas ver lo bueno y lo malo de una cosa y otra, para ver que te conviene más. Y si lo piensas bien, la mayoría de las veces acabas decidiendo, lo que habías pensado en un principio, porque es lo que verdaderamente,te apetece ¿ Entonces para que le damos tantas vueltas, si la mayoría de las veces, acabamos haciendo lo que queríamos en un principio?

A todos, alguna vez nos ha dado un verdadero arrebato, en el que hemos hecho, lo que se no has pasado por la cabeza en ese momento y ¿Qué ha ocurrido? Qué como en todas las situaciones hay veces que hemos obrado bien, y nos sentimos orgullosos de la decisión que hemos tomado y otras veces nos damos cuenta que hemos fallado totalmente y nos arrepentimos de no haber pensado nuestra decisión correctamente, antes de actuar. Volviendo al ejemplo anterior, si tú conoces a un hombre o mujer desde hace unos meses, y estás tan enamorada, que piensas que es la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida, das el paso de casarte, sin conocerla totalmente, solo porque es lo que piensas en ese momento. Pero no podemos saber quién ha actuado mejor, porque por mucho que pienses mucho tu decisión, puede ser que la que eligas no sea la correcta, y que aquella persona que se ha movido por sus impulsos haya acertado totalmente con su decisión. Aunque no siempre están bien nuestros impulsos, debemos serenarnos y pensar bien las cosas, como en este caso: Si salimos una noche de fiesta y hemos bebido, en ese momento tú piensas que estás bien para coger el coche, no puedes moverte por tu impulso, debes ver que tú no estás bien y puedes tener un accidente de tráfico. Consiste en ver los perjuicios y los beneficios.

Pero no siempre damos vueltas a las decisiones que vamos a tomar, o a las cosas entre las que tenemos que elegir, muchas veces pensamos en algo que ya está hecho y no lo podemos cambiar ni mejorar. Por ejemplo, cuando hacemos un examen, yo soy de esas personas que le da mil vueltas en su cabeza a los ejercicios que ha hecho, en lo que ha puesto.. y claro de pensar tantísimo te sacas mil fallos, por lo que te quedas peor que estabas antes. Pero para este aspecto, no todas las personas son iguales, están aquellas que meditan y piensan todo lo que hacen y dicen en cada momento y aquellas que se mueven por sus impulsos, sin ver los aspectos negativos y positivos. ¿Pero, qué es mejor?

Para concluir, yo pienso que damos tantas vueltas a las cosas, porque nos queremos sentir seguros de lo que vamos a hacer, para no cometer errores de los que nos podamos arrepentir, pero muchas veces nos debemos dejarnos guiar por lo que sentimos en ese momento, por un verdadero arrebato, ya que como se dice, de los errores se aprende. Solo tenemos que saber distinguir, lo que es importante de aquello que lo es menos, para ver la atención que le tenemos que prestar. Así, como tenemos que intentar dejar de pensar en algo que ya hemos hecho o decidido, porque por mucho que meditemos en ello, no podemos cambiarlo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Existe un modelo privilegiado de comprehensión de lo real?

Esta pregunta no la planteamos a menudo, por ejemplo cuando estamos con los amigos o con los familiares y no estamos de acuerdo en algún tema, en estos casos  te preguntas ¿Será correcto lo que pienso? ¿Me estaré equivocando? ¿Por qué los demás no piensan como yo?  Estas son las dudas que te sueles plantear cuando estás en tu entorno, pero el problema es cuando piensas más allá. Me explico, cuando se abren caminos a otras ramas, por ejemplo la religión.  Un caso que da mucho que hablar es el origen de la vida, para las personas creyentes nosotros fuimos originados por Dios, a través de Adán y Eva, en cambio, la ciencia explica el origen de la vida de un modo más científico, haciendo referencia a que venimos de los monos o explicando el origen de las primeras moléculas. Aquí es cuando llega la verdadera confusión ¿Qué es lo que me tengo que creer? ¿Debo seguir mi fe y confiar en mi religión y en Dios o debo dar un voto de confianza a la ciencia y renunciar a mis creencias en este aspecto?        
La filosofía es un saber racional que trata de dotar de sentido a la totalidad de las experiencias humanas, es decir, quiere buscar el significado a todos los casos empezando desde el origen del problema, en cambio, la ciencia consiste en una serie de procedimientos racionales cuyo objetivo es explicar y comprender la realidad, también tenemos la religión y ésta ve todos los casos de una forma cristiana, haciendo referencia a Dios y a los Santos… hay muchísimas ramas, la poesía, que ve todo de una forma más poética, la prosa… Entonces, mi pregunta es ¿por cuál de estas ramas nos tenemos que guiar? ¿Una es la correcta y todas las demás están equivocadas?
Si sigues dándole vueltas te surgen miles de dudas, ya que cuando hay diferentes visiones aunque tú quieras creer solamente en una o te inclines más hacia una de ellas siempre dudas de si estás haciendo lo correcto. Ahora bien ¿es todo conocible? Es decir, ¿podemos saber todas las formas posibles que existen de ver la realidad? Porque segurísimo que si le preguntas a cada una de las personas del mundo te darás cuenta que existen muchos pensamientos y muchas formas de ver la  vida, por lo que sinceramente no creo que se pueda conocer todo en la vida, seguro que hay cosas que se nos escapan.
Un ejemplo: ¿tenemos que defender nuestras ideas y pensamientos a contracorriente, es decir defenderlos a capa y espada provocando revoluciones y disputas? Aquí, existen muchas opiniones por ejemplo, la filosofía en este tema estará de acuerdo, ya que defiende la opinión de cada una de las personas, pero es probable que la religión defienda un semblante más pacífico, en el que seamos capaces de defender nuestras ideas pero con calma y serenidad e intentando comprender a los demás, al igual que existirán muchos otros puntos de vista, realidades, y connotaciones que no conoceremos, ya que es imposible conocer todos los posibles casos que se dan en la vida.
Hablamos de realidades, pero en cualquier otro aspecto, nosotros conoceremos lo típico, lo más cercano a nuestro entorno pero se nos quedaran cosas sin conocer.
Por lo tanto, cada uno tiene su visión y su comprensión por lo real, debe defenderlo e informarse sobre otros posibles pensamientos, pero dentro de unas razones lógicas todo es correcto, por ejemplo una persona que no esté bien de salud ya sea por alguna enfermedad que perjudica a la memoria, o por que esté bajo los efectos de las drogas, al igual que el pensamiento de un niño pequeño en estos casos es posible que sus pensamientos no sean lógicos, pero todo lo demás es posible, y no existe una visión mejor que otras porque cada persona argumentara sus pensamientos y estará segura de lo que defiende. Todo es correcto. Bien siguiendo la ciencia, la religión, la filosofía, el arte…

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Podría la filosofía contribuir a la conquista de mi felicidad?

A simple vista esta pregunta parece muy difícil de responder, pero si nos paramos a pensar todos los que estamos estudiando filosofía actualmente o hemos estudiado alguna vez en nuestra vida, nos lo hemos formulado de otra forma: ¿La filosofía lo único que quiere, es que busquemos  el sentido a todas las cosas, volviéndonos locos? Esta es una idea preconcebida que tienen la mayoría de las personas al escuchar la palabra “filosofía”, piensan que todos los filósofos, son personas que no paran de pensar en cosas insignificantes y buscar el sentido a todo, aislándose del mundo. Pero yo no estoy de acuerdo con esta afirmación, para estar seguros de responder correctamente a esta pregunta debemos tener en cuenta muchos aspectos: ¿Qué es la filosofía? ¿Me ayuda a ser feliz? ¿Me sentiría una persona totalmente feliz si no existiera o simplemente no la tuviera en cuenta?
La filosofía se define como un saber racional que trata de dotar de sentido a la totalidad de las experiencias humanas, para lo cual busca y analiza el fundamento o principio integrador de toda la experiencia. En esta definición, se afirma lo que he dicho anteriormente, trata de buscar el sentido a todo y para ello va a la raíz de la experiencia o problema.
Todos en nuestra vida, hemos filosofado alguna vez, incluso aquellos que se muestran en contra de la filosofía, todos nos hemos preguntado en cualquier momento, cuando algo iba mal ¿Por qué me ha tocado a mí? ¿Qué he hecho yo?  E incluso hemos localizado problemas y distintas opiniones y nos hemos puesto a pensar en ellos, como por ejemplo ¿Por qué estudiar? Estoy segura que muchos de los problemas y preguntas que nos hacemos no tienen solución, o no vamos a sacar nada con ellos, pero imaginaros una vida en la que nos comportáramos como simples robots, sin pensar en lo que hacemos, en las consecuencias que traerá, sin mirar y analizar el mundo que nos rodea.
Todos nosotros somos seres racionales, y esto significa que somos capaces de pensar.  Somos capaces de filosofar, aunque lo hagamos inconscientemente. En la mayoría de las ocasiones, yo opino, que la filosofía nos ayuda a ser felices, porque gracias a ellas crecemos mejor como personas, sabemos en qué mundo vivimos y seguro que conocemos muchas cosas más de la vida. A menudo ésta parece una meta difícil de conseguir, y nos obsesionamos pensando que nunca podremos llegar a ser buenos filósofos, porque no se nos ocurre nada que nos preocupe, pero si nos paramos un poco a pensar seguro que se nos ocurren mil cosas. La filosofía es un camino muy largo y aunque en un principio nos parezca algo muy aburrido y difícil de entender, ésta nos va haciendo felices poco a poco. LA FILOSOFÍA SI CONTRIBUYE A LA FELICIDAD.
Retomando mi última pregunta: ¿Podría vivir sin la filosofía y ser feliz? Voy a poner un ejemplo, yo soy una chica muy tímida y me cuesta mucho abrirme a las personas, después de analizar esta situación, hubo un día que me plante ¿Por que soy tan tímida? Intenté pensar en esta duda, que tanto influía en mi vida social, y tras reflexionar mucho, intentando llegar a la raíz del problema, di con la clave, todo esto se debe a que soy una persona muy desconfiada, no me fio fácilmente de la gente y no soy capaz de abrirme y comportarme tal y como soy hasta que la conozco mucho. Mi trabajo me costó pararme a pensar y analizar toda esta situación, es cierto que al principio pensaba que no iba a poder sacar nada y que no me iba a servir. Pero después de todo he encontrado una solución y me ha hecho mucho más feliz, porque ya sé que tengo que hacer para intentar corregir o mejorar mi timidez, ya que no estoy conforme con ella.
En conclusión, yo pienso que la filosofía si contribuye a nuestra felicidad, lo único que tenemos que hacer es pararnos a pensar y nos sorprenderemos a nosotros mismos, de todo lo que aprendemos de ella y lo felices que nos puede llegar a hacer, ya que estaremos más conformes con nosotros mismos, nos conoceremos mucho mejor así como a las personas y el mundo que nos rodea. Aunque no es bueno obsesionarse en buscar el por qué a todas las cosas, debemos saber controlarnos y ver lo que en verdad nos preocupa.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Es bueno el agobio?

Estamos en plena semana de exámenes, nos estamos jugando la nota de esta evaluación, y sentimos que no tenemos tiempo suficiente para estudiar todas las asignaturas, y por tanto los exámenes no nos saldrán tan bien como queremos o como soñamos, lo que hará que nuestra nota final baje. Todo esto, lo piensa la mayoría de los estudiantes a la hora de ponerse a estudiar, siente un agobio máximo, lo que hace que su concentración disminuya y por tanto no rinda al cien por cien. ¿Pero que es el agobio? ¿Es bueno agobiarse? ¿ Debemos estresarnos o tomarnos todas nuestras acciones con calma?

El agobio se define como sofocación y angustia. Todos hemos sentido esta sensación alguna vez, a lo largo de nuestra vida, de formas diferentes, ya que podemos estar agobiados en muchas circunstancias tanto labores como afectivas, por ejemplo cuando tenemos que acabar un trabajo o un proyecto para una fecha marcada que pensamos que no nos va a dar tiempo, o cuando estamos haciendo alguna acción a escondidas de nuestros padres y estamos agobiados porque queremos que no se enteren, o cuando tenemos que tomar una decisión importante y no sabemos muy bien que opción elegir, o en la crisis en la que estamos actualmente, muchas personas están agobiadas, pensando como pueden conseguir un trabajo, para darle una vida digna a sus hijos y familiares, sin tener que pasar por penurias y otras muchas situaciones más que hacen que nos sintamos estresados.

Me voy a centrar en el agobio que tenemos en el instituto, ya que es el que actualmente tengo más cerca. Volviendo al primer ejemplo que he puesto, todos las personas que están estudiando o que han estudiando alguna vez, han sentido esta sensación, pero es verdad que unas se lo toman mejor que otras, me explico: yo, personalmente, me agobio con nada, y he visto con mis propios ojos como las personas que tenían que estudiar lo mismo que yo en menos tiempo, no estaban agobiadas. En estos casos, el agobio es malo, lo mejor es no agobiarse,ya que ellos con toda la tranquilidad y sin estar nerviosos, han ido avanzando en el estudio, mientras que yo he perdido mucho tiempo, pensando que no me va a dar tiempo y no me va a salir bien, lo que provoca una sensación de que has perdido el tiempo y en consecuencia te pones más nerviosa, hasta que finalmente te consigues tranquilizar.

Hemos visto un ejemplo, en el que el agobio tiene connotaciones negativas, pero ésto no siempre es así: Nos mandan un trabajo para dentro de dos semanas, siempre hay personas que lo empiezan enseguida, ya que están agobiadas porque piensan que no les va a dar tiempo a acabarlos, en cambio hay otras personas, que se lo toman con toda la calma del mundo, dejando el trabajo para la tarde de antes, lo que hará que lo acaben deprisa y corriendo y sin pensarlo bien, por tanto obtendrán una nota más baja a los anteriores, que han tenido más tiempo para preparlo. Cómo se puede ver, en este caso, el agobio no es malo, sino que nos beneficia considerablemente.

En conclusión, nos sentimos agobiados por las cosas que verdaderamente nos interesan, es decir, que todo no nos da igual, según mi punto de vista, yo pienso que si es bueno agobiarse, para así exigirnos más a nosotros mismos,pero sin llegar a un punto extremo de nerviosísmo , debemos saber controlarnos, porque así no llegaremos a ningún sitio.