sábado, 3 de marzo de 2012

¿Tenemos miedo?

El miedo se define como perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. TODOS hemos experimentado esta situación en algún momento de nuestra vida, lo estamos teniendo por algo en la actualidad, y estará presente en nuestro futuro. Nosotros no podemos elegir, a que tener miedo, es algo que viene dado por alguna experiencia en nuestra vida, por rumores que hayamos escuchado, por que la apariencia de aquello a lo que tenemos miedo no nos gusta.... ¿ Por qué tenemos miedo? ¿Podemos vivir sin tener miedo a algo? ¿Cómo podemos quitarnos los miedos?
Hay miedos que son pasajeros a lo largo de nuestra vida, por ejemplo cuando somos pequeños tenemos multitud de miedos, a los perros, a los mayores, al ruido... e incluso tenemos miedo a cosas que no existen,imaginarias, como por ejemplo al ogro del saco, a las brujas... En la mayoría de los casos, nuestros miedos que tenemos cuando somos pequeños suelen desaparecer a lo largo de nuestra vida, pero en algunas ocasiones, éstos se nos quedan marcados, de forma que nos acompañaran siempre. Por ejemplo: Antes he generalizado, diciendo que cuando somos pequeños tenemos miedo a los perros, pero éste puede ser distinto, unas personas tendrán miedo a éstos, porque los verán grandes y feroces, mientras que para otros niños, el miedo ha comenzado por un capítulo agresivo con ellos, porque le haya mordido, gruñido, empujado... este miedo puede ser que vaya desapareciendo a medida que tratas con ellos, pero en otras ocasiones este miedo no puede desaparecer y nos acompañará siempre, únicamente por este capítulo.

El principal problema, es que el miedo se convierta en fobia, éstas siempre vienen determinadas por algún miedo que hayamos tenido en un pasado. Por ejemplo, en la historia que trabajamos ayer en clase, un niño, que tenía fobia a los animales blancos, tanto de peluche como de verdad, ésta le venía determinada, por un experimento que le habían hecho en su infancia, para quitarle el miedo al ruido de los platillos ( Acondicionamiento clásico). En estos casos sabemos por qué viene determinada esta fobia, pero en muchas ocasiones tenemos fobia a algo sin saber el porque, por ejemplo, conozco un caso de una persona que le tiene fobia a los aviones, es incapaz de montar en uno, y no sabía el porque, no sabía cuando comenzó con esta fobia, hasta que fue a un psicólogo, y éste mediante preguntas consiguió averiguar, que su fobia viene determinada por una situación angustiosa que tuvo en su infancia, la muerte de su mejor amigo en un accidente de avión.

Nuestras fobias o miedos, se pueden corregir si nos enfrentamos a ellos, siendo valientes y fuertes. Aunque es cierto que algunos requieren un proceso muy largo e incluso otros no nos lo quitaremos jamás. Nunca viviremos sin tener miedo a algo, por muy mínimo que sea, el miedo nos acompaña siempre a lo largo de nuestra vida, incluso también a aquellos personas que van de valientes y fuertes, no nos tenemos que dejar engañar, éstos tendrán sus miedos ocultos.

El miedo es un sentimiento que experimentamos todos nosotros, y no podemos evitar, pero aun así debemos intentar evitarlo y cambiarlo ya que nos proporciona mucha tensión, nervios, incomodidad...

sábado, 25 de febrero de 2012

¿ La envidia es buena?

¡Eres un envidioso! Estoy seguro que a todos nos han dicho esto alguna vez a lo largo de nuestra vida, ya sea por celos provocados por nuestro hermano pequeño, por provocar un pataleta promovida por ver que se comportan mejor con los demás que contigo o simplemente porque piensas que un amigo tuyo, familiar o conocido, tiene más cosas buenas que tú, es más querido, admirado... Pero ¿ Qué es la envidia? ¿Cómo podemos evitarla? ¿Es buena o mala?

La envidia se define como tristeza o pesar del bien ajeno,¿nos suena, verdad? Ésto se debe, a que este sentimiento no es algo inalcanzable, que experimentemos en raras ocasiones, ya que prácticamente todos los días tenemos síntomas de ésta.
Un ejemplo, que suele ocurrir en la mayoría de las familias, cuando se tiene otro hijo, principalmente ocurre en aquellas cuando tienen el segundo niño, ya que el primero estaba acostumbrado a ser hijo único, tener todo para él, toda la atención iba dirigida a éste, las caricias, los abrazos... y todo ésto se deshace o disminuye, cuando llega nuestro hermano recién nacido del hospital, a partir de ese momento todas las visitas son para verlo, para conocerlo, cogerlo, llegan regalos y más regalos únicamente para él, pasando tú a un segundo plano. Yo creo que todos los hermanos mayores, han experimentado esta sensación, en la cual me incluyo, porque tuve que ver como toda la atención, se dirigía a mi hermana recién nacida, cuando yo tenía 5 años, incluso me iba con mi padre a jugar, los primeros días de venir del hospital, en los cuales la casa estaba llena de gente, de lo celosa que me ponía, al ver que yo no tenía regalos, y ya no era la niña pequeña de la familia.


Pero no solo tenemos envidia cuando somos pequeños, yo he visto como adultos sentían celos por sus jefes o por aquellas personas a las que la vida profesional y familiar les iba mejor que a él.
Pero el principal problema de la envidia, es cuando ésta se convierte en odio o aversión, es decir, que sintamos tanta envidia por una persona, que no la podamos ni ver, ni soportar. Por ejemplo, pensamos que a una amiga nuestra la vida le ha sonreído, tiene su familia, su trabajo, su casa , mientras que tú estás en paro, no has formado una familia y estás viviendo en la casa de tus padres, porque no tienes dinero, tu sentirás envidia por la otra persona, pero el problema se agrava cuando ves que le vuelven a salir las cosas bien ¡Le ha tocado la loteria! Entonces en ese momento, te preguntarás ¿ Qué he hecho mal? Comenzarás a odiar esa persona, destruyendo tu amistad, y más si es presumida, aquí comienza el verdadero problema, el odio.

Pero no solo conocemos un solo tipo de envidia, todos hemos escuchado tengo envidia buena, es decir, sentimos celos por los demás pero desde la buena intención, sin llegar nunca al punto de odiarlo.

La envidia no es ni buena ni mala, la tenemos que saber llevar y depende de como la interpretemos así será, si la sentimos desde la buena intención, sin hacer daño a nadie, no nos perjudicará, incluso nos beneficiará por alegrarnos por los demás y ver nuestros propios errores, pero si es "mala" nos perjudicará mucho, nos dañará a nosotros mismos, odiaremos a los demás, romperemos la amistad con los demás y nos hará personas más insoportables, inconformes con nuestra vida.

domingo, 19 de febrero de 2012

¿Por qué criticamos?

Críticas, críticas y más críticas, todos alguna vez, hemos criticado varias veces a los demás o incluso a algo y por supuesto hemos sido criticados por los demás o por alguna acción nuestra. Existen muchos tipos de críticas, aquellas que se hacen con maldad o bondad, con mala intención o buena, para humillarnos o para que aprendamos... ¿Qué es criticar? ¿ Que tipos de críticas existen? ¿Debemos criticar?

Criticar se define como censurar, notar, vituperar las acciones o las conductas de alguien. Como he dicho anteriormente existen diferentes tipos de críticas. Un ejemplo: Trabajamos como jurado, en un programa de televisión, en el cual se buscan talentos, uno de los participantes hace el ridículo, y tras ello tenemos que juzgarlo, no sabemos como reaccionar, le queremos decir que lo ha hecho fatal y ha quedado en evidencia, pero no somos capaces de saber que palabras utilizar para expresarnos sin herirlo, de una forma o de otra lo vamos a criticar. Tenemos dos caminos principales: criticarle, mostrar nuestra opinión, de una forma suave, sin tener que volver a ponerlo en ridículo con nuestras palabras, o mostrarnos duros y decirle todo cual. Como se puede ver, en ambos casos le diremos lo mismo, con las mismas palabras, pero lo importante son las formas. Podemos criticar a los demás sin necesidad de humillarlos o ponerlos en ridículo.

Por otro lado, existen aquellas que se hacen con maldad o con bondad, por ejemplo: Si consideramos que una amiga nuestra va mal vestida o no se está comportando correctamente. Podemos criticarla por delante, que se entere ella y de esta forma hacer algo bueno por ella, y otro camino sería criticarla por detrás sin que ella se entere, y así le perjudicaríamos a ella, porque no le hacemos ver la realidad. Aquí tenemos otro ejemplo de críticas diferentes, en las que se dice lo mismo pero con buena o con mala intención.

Las críticas pueden ser buenas o malas , todo depende de la forma en que se digan y con la intención  en que se hagan. Pero en general, éstas siempre nos ayudan a formarnos con personas, ver lo bueno y lo malo y corregir nuestros propias errores.

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Decimos lo que pensamos?

Todos nosotros, tenemos nuestras propias opiniones de los demás, de nuestros amigos, de nuestra familia, del mundo que nos rodea... pero en la mayoría de las ocasiones no expresamos o manifestamos aquello que verdaderemente sentimos, tendemos a distorsionar nuestras opiniones y pensamientos o producir mentiras, escondiendo lo que realmente creemos, pero ¿Por qué no lo hacemos? ¿Tenemos miedo a que no sea lo correcto y lo único que queremos es "regalarles los oídos a los demás"?¿Qué es mejor, cambiar lo que verdaderemente pensamos y manifestar aquello que sea más correcto, o ser sinceros e ir hasta al final con lo que pensamos y discutir las distintas opiniones y puntos de vista?

Voy a poner un ejemplo muy sencillo, que nos ha pasado a todos: Un amiga nuestra se ha comprado un vestido exclusivamente para la fiesta de fin de curso, ella está muy ilusionada y te pide tu opinión, tu por más que la miras piensas que ese vestido no es correcto para ir a una fiesta tan famosa, ya que no le queda bien, no es bonito, es muy llamativo... pero a la hora de la verdad, cuando tenemos que hablar ¿ Por qué no estamos seguros de que decirle? Es cierto, que el hecho de decirle la verdad, conlleva el miedo de que se enfade por tu opinión, puesto que ella está muy bien con él y no ve nada malo, pero si te callas, ella estará conforme ya que le has dicho lo que ella quería oír, mientras que ella está contenta pensando que va guapísima, tu sentirás que va  haciendo el ridículo, en cierta medida por no haber tenido el valor de decírselo ¿ Cuál es la opción correcta?
En este caso, las opciones se disparan, un grupo de personas, le dirán la verdad, sin miedo a lo que la otra pueda pensar, ya que necesitan ser sinceros, otras optarán por callarse y no amargarle la noche,
¿Por qué total quién va a ser si le has mentido o no?, y por último estarán aquellas que le darán una versión parecida a lo que piensan, "adornarán" sus pensamientos, restándole importancia, con buenas palabras... Decir o no decir....

El ejemplo anterior, es algo muy simple, pero siempre hay personas que le dicen a los demás lo que piensan, sin importarles si aquellos se va a enfadar o molestar con su opinión. Ésto hace que en muchas ocasiones, cataloguemos la sinceridad como algo negativo, criticamos a los que van de frente diciendo todo lo que piensan, ya que quieren sentirse bien con ellos mismos.En otro extremo, están aquellos que dicen y demuestran lo que los otros quieren ver y oír, dejan a un lado su propia personalidad, para ser en cierta medida esclavos de los demás, deciden prescindir de sus pensamientos y opiniones. En cambio, a estas personas las catalogamos como falsas e hipócritas.

La principal raíz del problema, es la siguiente, la inseguridad que tenemos en nosotros mismos. Aquella persona que vaya de cara, diciendo todo lo que piensa a cualquiera, sin miedo, sabrá que da cada paso seguro, porque está segura de sí misma, no tendrá ningún temor a lo que pueda suceder después. Mientras que aquella que es cierta medida falsa, que no dice lo que piensa, es porque no está segura de sí misma, piensa que pude fallar a los demás y tener conflictos, con ellos, prefiere regalarles los oídos a los demás, por miedo a fallarles, ponerse en ridículo o quedarse solo.

Ahora bien, debemos saber controlar nuestra propia sinceridad, debemos darle una oportunidad a los demás, sabiendo en que momento nos tenemos que callar y cuando tenemos que hablar. Pero lo importante es tener seguridad en nosotros mismos e intentar no ser falsos con los demás.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿Podemos conocer la realidad tal como es en sí misma?

Para poder responder correctamente a esta pregunta debemos definir los términos, conocer y realidad. Conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales, la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas, y la realidad se define como lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico y lo ilusorio. Según esta definición, conocer la realidad es muy sencillo, ya que es todo aquello que no sea fruto de la fantasía o la ilusión. Pero ¿Podemos conocerla tan fácilmente? ¿Cómo podemos saber que algo es real? ¿Cada uno tiene una visión distinta de la realidad?
Obviamente, esta pregunta no es tan fácil de responder, ya que durante toda la historia del pensamiento filosófico, los grandes filósofos han intentado reflexionar sobre la realidad, sin llegar a una conclusión común. Existen opiniones opuestas, para unos si es posible conocerla y para otros no.
Todos cuando hemos sido niños, hemos pensando que los personajes de dibujos de nuestra época, existían, para nosotros eran reales. En carnaval, nosotros creíamos que veíamos a Spiderman, a Pluto… mientras que para los adultos eran simplemente personas disfrazadas. Como se puede ver, cuando somos pequeños conocemos la realidad de una forma muy diferente a como la conocen las personas mayores. Estas formas distintas de entender la realidad, pasan desapercibidas, ya que se recurre a la inocencia de los niños.
Otro ejemplo, para nosotros el cielo es azul, pero puede que ser que para una persona daltónica el cielo sea rojo. Ambos ejemplos, demuestran que la realidad no es conocida de la misma forma por todos.
Pero, sin centrarnos en enfermedades o en experiencias de nuestra infancia, en la actualidad existen muchas opiniones diversas en torno a la religión católica, puesto que cada una tiene su manera de ver la realidad. Una persona cristiana, cree totalmente en Dios, para ella es real, mientras que para una persona atea, Dios no es existe, no forma parte de su realidad. Cómo se puede ver cada uno conoce la realidad de una forma, no existen unos modelos, a los cuales nos tengamos que ajustar.
Conocer la realidad es una tarea muy difícil, incluso aquello que pensamos todos que es real puede ser que no lo sea, por ejemplo todos estamos totalmente seguros, que el agua está formada por hidrógeno y oxígeno, pero puede ser que en el futuro se descubra un nuevo elemento químico que forme parte del agua.
Como he dicho anteriormente, nosotros no podemos agarrarnos o sujetarnos a una ciencia empírica, como lo filosofía, para saber si podemos conocer o no la realidad, puesto que existen opiniones muy dispares desde enunciados tales  como las cosas son como son, en el que se afirma que si podemos conocer la realidad, puesto que algo es real, tal y como lo vemos, a enunciados  como la realidad es una creación mía, es decir, nosotros creamos o establecemos nuestra propia realidad.
Cómo se puede ver, éste es uno de los temas con opiniones muy diferentes, cada uno tiene su punto de vista. En mi opinión, no se puede conocer la realidad tal como es en sí misma, puesto que exceptuando las deducciones obtenidas por las ciencias formales, como las matemáticas(ejemplo: Todo el mundo está de acuerdo en que dos más dos son cuatro), cada uno tiene su forma propia de ver la realidad, hecho que en muchas ocasiones lleva a conflicto.
La realidad no se puede conocer, únicamente debemos fijarnos en todas las visiones distintas que existen de ver o conocer la realidad, y establecer nuestra propia realidad, y lo que verdaderamente conocemos, siempre respetando la formas de ver la realidad de los demás.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Exigencias?

Ilusiones, expectativas, deseos, ganas de luchar, esfuerzo... y todo esto de repente se convierte en derrota, desilusión, cansancio, tristeza, depresión... Todos nosotros en muchas ocasiones, nos hemos establecido algunas metas en nuestra vida, algo que deseamos cumplir y alcanzar de cualquier forma y que inevitablemente ha acabado mal y en algunos casos lo hemos conseguido cumplir, pero con un gran cansancio. ¿Es bueno exigirse? ¿Debemos establecernos poco a poco unos límites e intentar cumplirlos? ¿Por qué no exigirnos, si podemos dar más de nosotros mismos?
Cada uno de nosotros, en los estudios o en el trabajo, nos hemos propuesto una meta, algo que esperamos cumplir, por ejemplo, hablo por mí, ahora mismo estamos estudiando 1º de Bachiller, y todos nosotros somos conscientes, de que todo lo que hagamos este año influirá en nuestra nota media. Por lo que la mayoría, intentamos dar lo máximo de nosotros mismos, estudiando todo lo que podemos para hacer un examen, y centrándonos al máximo, pero ésto poco a poco nos va agotando, al principio empezamos con mucha energía pero conforme pasa el tiempo nos vamos rindiendo, y todo ello se debe a que nos exigimos demasiado. Sin darnos cuenta, nos vamos obsesionando poco a poco, queremos cumplir con todas nuestras metas y deseos, pero no sabemos llevarlo con calma, todo esto se debe a que queremos ganar.

Ahora bien, hay casos en los que nuestra propia exigencia puede perjudicarnos, por ejemplo muchos han arriesgado su vida o incluso la han perdido por ellos mismos. Por ejemplo: un buceador profesional se esfuerza muchísimo en su trabajo, y en muchos casos se ha exigido alcanzar una cierta profundidad, la que en algunas ocasiones, no ha conseguido y como consecuencia ha obtenido la muerte.

Pero la exigencia, no siempre es negativa, muchos han alcanzado puestos muy altos en su vida profesional o personal gracias a ella. Todos conocemos a algún deportista famoso que ha llegado a la fama o al éxito por su propia exigencia, por estar siempre al pie del cañón, esforzándose, dando lo mejor de sí, entrenándose como si le fuera la vida en ello, solo por que es su meta, es su sueño, y como ve que lo va consiguiendo se va exigiendo cada vez más y más, y al final, afortunadamente, lo consigue.

El tema de la exigencia, siempre suele traer diferentes conflictos, debido a la gran variedad de opiniones que existen al respecto. Siempre, están aquellos que piensan que la exigencia es mala, es decir, que lo mejor es vivir la vida, sin esforzarnos ni marcarnos unos límites, lo que tenemos que hacer, es actuar como pensemos en cada momento, sin preocuparnos en las exigencias, haremos lo que podamos. En cambio, están aquellas personas que se exigen diariamente, tanto en su vida profesional, personal, familiar... porque para ellos la exigencia, nos permite mejorar como personas, crecernos y mejorarnos a nosotros mismos, para ellos la vida no tendría sentido, si no intentamos mejorar, esforzarnos y conseguir aquello que tanto deseamos obtener. ¿Entonces la exigencia es buena o mala?

En mi opinión, la exigencia siempre es buena, ya que nos permite mejorar, y hace que estemos más formados, pero todo esto hay que hacerlo dentro de unos límites, no es necesario que no lo tomemos tan en serio que haga que nos obsesionemos. Como todo, debemos saber dosificarlo, ser conscientes de cuando debemos parar y sobretodo aceptar bien la derrota, evitando caer en el enorme error de pensar, que no sabemos hacer lo que nos gusta y que nos hemos establecido, y que por tanto no valemos para nada. La exigencia, es buena dentro de unos límites.

viernes, 20 de enero de 2012

¿Por qué pensamos tanto las cosas?

Indecisión, nervios, inseguridad, falta de confianza en si mismo, duda... todos nosotros pasamos por estos estados a diario.Simplemente cuando tenemos que decidir entre una cosa y otra o incluso cuando pensamos en algo que ya hemos realizado antes. Pero, ¿para qué nos sirve pensar tanto en algo, que incluso , a veces no tiene solución o importancia? ¿ Actuaremos así, mejor, ya que vemos los beneficios y perjuicios? ¿ Por qué está mal dejarnos guiar por lo que sentimos en cada momento, sin preocuparnos por las consecuencias?

Es cierto, que hay decisiones o situaciones, que debemos pensar y meditar, por ejemplo, el hecho de casarse, debes estar segura,si es posible al 100% por 100%, que ésa es la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida, por lo que se necesita mucho tiempo, para conocerla y darte cuenta de lo que verdaderamente quieres. Pero todos hemos tenido " verdaderos cacaos mentales" por algo que no tiene nada de importancia. Por algo tan simple como, me compro esta camiseta o la otra, salgo o me quedo en casa. En todas estas situaciones, intentas ver lo bueno y lo malo de una cosa y otra, para ver que te conviene más. Y si lo piensas bien, la mayoría de las veces acabas decidiendo, lo que habías pensado en un principio, porque es lo que verdaderamente,te apetece ¿ Entonces para que le damos tantas vueltas, si la mayoría de las veces, acabamos haciendo lo que queríamos en un principio?

A todos, alguna vez nos ha dado un verdadero arrebato, en el que hemos hecho, lo que se no has pasado por la cabeza en ese momento y ¿Qué ha ocurrido? Qué como en todas las situaciones hay veces que hemos obrado bien, y nos sentimos orgullosos de la decisión que hemos tomado y otras veces nos damos cuenta que hemos fallado totalmente y nos arrepentimos de no haber pensado nuestra decisión correctamente, antes de actuar. Volviendo al ejemplo anterior, si tú conoces a un hombre o mujer desde hace unos meses, y estás tan enamorada, que piensas que es la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida, das el paso de casarte, sin conocerla totalmente, solo porque es lo que piensas en ese momento. Pero no podemos saber quién ha actuado mejor, porque por mucho que pienses mucho tu decisión, puede ser que la que eligas no sea la correcta, y que aquella persona que se ha movido por sus impulsos haya acertado totalmente con su decisión. Aunque no siempre están bien nuestros impulsos, debemos serenarnos y pensar bien las cosas, como en este caso: Si salimos una noche de fiesta y hemos bebido, en ese momento tú piensas que estás bien para coger el coche, no puedes moverte por tu impulso, debes ver que tú no estás bien y puedes tener un accidente de tráfico. Consiste en ver los perjuicios y los beneficios.

Pero no siempre damos vueltas a las decisiones que vamos a tomar, o a las cosas entre las que tenemos que elegir, muchas veces pensamos en algo que ya está hecho y no lo podemos cambiar ni mejorar. Por ejemplo, cuando hacemos un examen, yo soy de esas personas que le da mil vueltas en su cabeza a los ejercicios que ha hecho, en lo que ha puesto.. y claro de pensar tantísimo te sacas mil fallos, por lo que te quedas peor que estabas antes. Pero para este aspecto, no todas las personas son iguales, están aquellas que meditan y piensan todo lo que hacen y dicen en cada momento y aquellas que se mueven por sus impulsos, sin ver los aspectos negativos y positivos. ¿Pero, qué es mejor?

Para concluir, yo pienso que damos tantas vueltas a las cosas, porque nos queremos sentir seguros de lo que vamos a hacer, para no cometer errores de los que nos podamos arrepentir, pero muchas veces nos debemos dejarnos guiar por lo que sentimos en ese momento, por un verdadero arrebato, ya que como se dice, de los errores se aprende. Solo tenemos que saber distinguir, lo que es importante de aquello que lo es menos, para ver la atención que le tenemos que prestar. Así, como tenemos que intentar dejar de pensar en algo que ya hemos hecho o decidido, porque por mucho que meditemos en ello, no podemos cambiarlo.